Palabra de Dios.
Lámpara que nos muestra el camino a seguir y nos instruye para llevar una vida agradable a Dios.
Es útil para enseñar, corregir, nos prepara para toda buena obra.
No es para interpretación privada.
Confronta nuestras vidas y llega hasta lo más profundo, hasta las intenciones más íntimas del corazón.
Nunca pierde vigencia.
Los niños deben ser instruídos en sus verdades desde pequeños.
