Todos hemos pecado y no merecemos la gloria de Dios
Pero en su misericordia, Dios envía por amor, a su único hijo para que todo el que crea en él reciba por la fe el perdón de sus pecados y sea adoptado para vida eterna.
Quien se mantenga firme en la fe superando las diversas pruebas, recibirá la corona de vida y disfrutará de la eternidad con él.